Un día Cualquiera -Parte 1-

Eran las cuatro de la mañana, el cielo estaba oscuro y afuera hacia frío. En algún lugar de la ciudad un joven de complexión delgada se encontraba postrado en su cama. Curiosamente el joven no sentía sueño ni cansancio a pesar de no estar acostumbrado a madrugones de semejante magnitud y ni hablar de la hora en la que se había acostado la noche anterior, alrededor de la una de la mañana.

Cuando el muchacho se levanto subió unas escaleras que llevaba a un cuarto pequeño donde yacía un computador. Nuestro amigo estuvo un par de horas allí y finalmente decidió darse una ducha. Se miro en el espejo del baño, donde una cara pálida y sombría de mirada aburrida se reflejaba junto con un par de ojeras. “Sigh, por lo menos no tengo ojeras sobre las ojeras” – pensó – y es que un rasgo peculiar de su familia era una palidez innata y unas ojeras que les acompañaban a todos lados trasnocharan o no. Luego se preparo algo para desayunar, lo típico de su pueblo con elementos como la arepa y el chocolate. Ingredientes que no pueden faltar en los hogares tradicionales. mas tarde organizo su descuidada apariencia y finalmente salio de su casa a las siete en punto.

El ambiente en el exterior era triste, el cielo se encontraba nublado y la soledad en las calles era abrumadora aunque había alguien que pensaba de otra manera; al chico le gustaba los días grises y gozaba de la soledad que le brindaba ser uno de los pocos transeúntes que por ahí pasaban. Con paso firme pero lento avanzo hasta abordar un bus que le llevo hasta una estación de tren. El cielo aun era gris, pero una tibia brisa tornaba el clima en un disfrute, no estaba el molesto sol que acaloraba ni hacia frió en exceso.

Al abordar el tren se encontró con un vagón lleno de personas que iban a sus respectivos trabajos o estudios y aunque el muchacho no era la excepción pues el también iba a estudiar, observaba a las personas como si el fuera solo un espectador y no formara parte del escenario que le rodeaba, era una costumbre rara que practicaba constantemente y era algo que le daba mucho en que pensar, siendo la mayoría cosas banales y sin importancia que igualmente le ayudaban a pasar el rato. Tras un corto recorrido llego finalmente a su destino.

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